elisina

Es el espacio donde entre todos cumpliremos el sueño de mi madre, publicar sus escritos y salvaguardar sus memorias.

MEDITACIONES

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  1. Me acaban de comunicar que me quedan 30 minutos de vida. Me dicen que me relacione con quien quiera, que puedo llamar por teléfono o escribir a alguien. Que piense que quiero hacer y en qué voy a utilizar estos 30´.

Creo que sólo se me ocurre esperar. Ponerme en manos de Dios y esperar, porque lo que no haya hecho en toda mi vida, mal puedo hacerlo en 30´… Únicamente se me está ocurriendo ponerme a escribir. Si, voy a escribir una carta dirigida a mis familiares, a mis amigos, a mis conocidos. A las personas que me han querido y a las que me han menospreciado. A todo aquél que tenga curiosidad por leerla, porque es lo único que puedo hacer: si alguien la quiere leer, la lee, y si no, se quema y punto.

Pensando en el recorrido de mi vida, desde luego lo primero que quiero hacer es pedir perdón a todos aquellos que les haya ofendido, que les haya producido algún mal, que les haya defraudado, que no hayan podido entenderme, que no me hayan  comprendido y piensen que mi forma de hacer ha sido inconveniente para ellos, hecho con mala intención o cosa parecida. Quiero pedir perdón y hacerles saber que no ha sido esa mi intención. Quiero morir en paz con todo el mundo y unida a todo el mundo. Y en todo el mundo no me refiero sólo a los mas cercanos a mi. Digo “todo el mundo” de personas, por muy lejanas que estén, de la tierra, del mar, del cielo, de las estrellas, de todo aquello que ha sido creado, lo que he conocido y lo que he presentido. Quiero relacionarme con todos en este último momento.

Mi vida, bueno, no puede decirse que haya sido muy, no sé, muy productiva, pero si es cierto que en todo momento he tenido la impresión de vivir lo que me tocaba vivir, de saborearla, de vivirla, en una palabra, en los malos y en los buenos momentos.

Cuando era pequeña me tocó una post-guerra. Carecíamos de muchas cosas, pero como tampoco las conocíamos, no las echábamos de menos. Siempre he tenido la compañía de mi familia, su valoración, para ellos era alguien y yo, aunque era muy tímida, me encontraba a gusto. Me sentía querida, me sentía protegida por lo que no he pasado grandes sufrimientos. Me relacionaba con mis amigos siempre desde un plano un poco inferior que los demás, no en cultura o educación, pero siempre iba a la zaga. Pero ahora me recuerdo como muy inteligente, muy tenaz y muy capaz de hacer muchas cosas que los demás no hacían, bien por vaguería y porque tenían menos posibilidades que yo.

Tuve la suerte de tener un padre que me promocionó constantemente: me pidió esfuerzo y me dio oportunidades y no dejó que me quedara estancada, como les ocurrió a muchas chicas de mi entorno.

Cuando llegó el momento oportuno me casé, porque era eso lo natural entonces, pero también porque realmente era lo que yo quería hacer: querer a un hombre, tener hijos con él y formar una familia juntos para toda la vida… Quizás me faltó creer menos en mis sueños y más en los cambios que estaban llegando y que también influirían en mi formación de persona madura.

Estamos en el minuto 29. Gracias Padre porque sé que siempre has estado conmigo, aunque yo, humana inconsciente, algunas veces no te he notado o no he querido hacerlo y luego te he reclamado por no salirme las cosas como yo quería. Perdóname y llévame de la mano junto a Ti, para que me sienta acompañada también en este último viaje.

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  1. He recordado una vez que me sentí fracasada. Fue por las creencias religiosas de mis hijos. Unos eran algo creyentes, pero otros nada. Yo lo achacaba a que no había sabido convencerles, transmitirles las mías. Pero un sacerdote me hizo ver que yo no era la única persona que tenía influencia sobre mis hijos y ellos habían elegido otras opciones. Comprendí mi punto de soberbia y me tranquilicé respecto a lo que consideraba mi fracaso. No había considerado que había otras opciones positivas, además de la mía. Esto me hizo ser más abierta.

En general, veo más las equivocaciones que he tenido y no las considero tanto como un fracaso. De ellas también he aprendido. El único fracaso es no desarrollar todas nuestras facultades, y tirar la toalla ante la lucha por lograr ser uno mismo y aceptarnos.

 

 

 

  1. Hoy no consigo encontrar y lugar actual. Sé que mi vocación sigue siendo llegar a ser el Mar, pero en este momento de mi vida no sé exactamente donde estoy en mi recorrido.

Recuerdo la primera fase, mi nacimiento, siendo mi río pequeño, casi sin importancia, pero proveniente de un rio subterráneo muy caudaloso. Poco a poco se fueron ensanchando mis orillas, al tiempo que se me iban dando a conocer otro lugares, otros paisajes, más gentes. Era feliz, a pesar de los sufrimientos y trabajos que en algunos momentos de mi recorrido tenía que soportar, porque siempre mi meta era llegar al mar; ser yo quien recogiera afluentes para seguir el mismo camino, que unas veces era muy lento, a causa de las interferencias         que encontraba y otras más gratificante para mi y para lo que me rodeaba.

Pero ahora sólo me veo llegando al mar y lo veo como mi meta conseguida y sin embargo siento que aún me quedan trozos de recorrido que van a ser muy duros.

 

 

  1. ¿Qué hacer?. Tu me das ayuda, lo sé. Pero, ¿qué ayuda te puedo pedir que Tu no sepas, mejor que yo, que necesito?. Hazme ver, comprender, como encajar esta situación, tan difícil, con mis sentimientos más íntimos, que yo no creo injustos, pero que lo entienden así. ¿Se los doy por escrito?. Si creyera que así lo entenderían no tendría inconveniente en hacerlo, pero puede ser peor el remedio y podría poner la mecha al rojo vivo.

 

 

SUEÑOS

 

Curso en Toledo de Reiki. Nov. 2004

Día 15. soñé que una señora con bolsas en ambas manos, se nos acercó a Juana y a mi cuando íbamos por un pasillo de Los Carmelitas, y nos pidió que la orientáramos a donde tenía que ir, pues no lo sabía. Ni nosotras tampoco.

 

Día 20. noche tumultuosa. Con fuerte sensación de vómito. Cambiaba de postura constantemente. Luego sueños muy duros. Mi hija María se desmayaba al levantarse de la silla en mi casa. Quería irse a la suya porque se encontraba muy mal, pero no podía. Yo quería sujetarla y al mismo tiempo atender a Javi, su hijo, que andaba tocando cosas peligrosas para él. Estaba yo muy angustiada intentando llegar a todo. Me desperté con mucho dolor de cabeza y el cuerpo entumecido. Cuando me levanté me crujían todos los huesos y andaba con dificultad.

 

 

30-12-04. hora de la siesta. Siento mi cara como dormida y no tengo fuerza para abrir los ojos del todo. Estoy acostada en mi cama y oigo entrar a Menchu con Mª.Dolores que vienen a verme. No estoy enferma, pero vienen a charlar un rato. Entran en mi dormitorio y no soy capaz de incorporarme. Les pido disculpas por ello y me dicen que no me preocupe, que en otro momento nos veremos. Se van y quiero incorporarme, pero sigo sin poder. Pienso que el Reiki me sentaría bien y me deslizó hacia la alfombra para iniciarlo. Veo a mi alrededor muchos cacharros de la cocina: cacerolas, platos, sartenes, frascos… y el suelo con agua. Con mucho cuidado y mareada salgo hacia la cocina y todo lo  veo cubierto de agua y en la cocina más. Emilio me dice que se ha atascado la pila y que trata de arreglarla, pero que la hemos forzado mucho con tanto enchufar y desenchufarla. Le digo que me vuelvo a la cama, que no me encuentro bien.

Me voy despertando lentamente con la sensación de tener todavía la cara dormida y sigo mareada. Tardo algunos minutos en poder levantarme.

Ha sido una larga siesta: una hora y media.

 

 

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