elisina

Es el espacio donde entre todos cumpliremos el sueño de mi madre, publicar sus escritos y salvaguardar sus memorias.

Los Almendros

Deja un comentario

Estuve allí, en “Los Almendros”, de Noviembre a Abril. Fui requerida porque se necesitaba ayuda en la Guardería.

Me gusta mucho estar con niños, creo que tengo alma de maestra, pero estos eran muy pequeñines, menores de un año y, claro, la cuestión era atenderles físicamente: darles el biberón o la papilla, las medicinas, cambiarles el pañal, acunarles para que se durmieran…

Y allí me presenté un martes por la mañana, pensando estar un par de horas y no sabiendo si podría aguantar muchos días, ya que tengo algunos impedimentos físicos para coger peso. Toñi me había dicho: “Te puedes encargas de los más pequeños, y así te será más fácil”. Y así empecé. Me acompañó a la Guardería y me encontré con una sala muy agradable, muy luminosa y decorada con motivos infantiles simpáticos y coloristas. Había entonces nueve cunas, varias sillitas para bebé del tipo de hamacas, y otras altas para comer los niños y un rincón con colchonetas de cojines de colores y muchos juguetes pedagógicamente divertidos.

Había ocho niños y niñas, unos en las cunas, otros en las hamacas y algunas madres que los estaban acoplando. Al poco éstas se marcharon, pues era la hora en que comenzaba su terapia y sus niños se quedaban al cargo de la responsable de la Guardería, Blanca, a la que yo venía ayudar y que me recibió como si nos conociéramos de toda la vida, y me puso al corriente de la organización y horarios.

Al principio los niños me miraban con asombro unos, con indiferencia otros, pero enseguida les apareció la sonrisa y me engancharon. ¿Cómo iba a dejarlos sin un abrazo, aunque me pesaran un poquito?. Me hacía un lío con los nombres, pero a ellos no les importaba. Les gustaba que les hablara y que jugara con ellos, que les abrazara para dormirse y que les cambiara el pañal si estaban molestos. Todo facilidades y además me premiaban con una sonrisa y los más mayorcitos, con un festivo palmoteo de sus manitas. ¿Qué más podía pedir?. Total que cada día me quedaba un poco más. Siempre había que cambiar un pañal o dar un biberón.

Y así tuve la suerte de verles crecer y hacer progresos, que seis meses en esa edad da para mucho. También pasarlo mal cuando alguno estaba enfermo y habían tenido que ingresarle, o cuando alguno desaparecía porque se lo había llevado su mamá antes de tiempo, por no ser capaz de terminar la terapia. Otros vinieron nuevos o, incluso nacieron en ese tiempo (Lucía, la más chiquitita) y llegamos a tener once niños.

Desde mi punto de vista, de novata en estos temas, pude apreciar que tenían a su disposición muy buenos terapeutas y otros profesionales y medios para aprovechar la oportunidad de superar sus problemas y conseguir una vida mejor para sus hijos, pero también es cierto que eran mujeres que, aunque muy jóvenes todavía, había soportado una vida muy dura, mucho rechazo y deterioro físico y, en algunos casos, yo diría que psíquico también.

Supe algunos detalles de sus vidas o de sus esperanzas de salir de la marginación, por los comentarios entre ellas o, a veces, que me contaban directamente cuando pasaban a la Guardería a dar un beso a sus hijos en algún descanso y donde creo que se encontraban también escuchadas y comprendidas.

Tengo que agradecer al Señor el haber podido disfrutar de abrazar a estos niños, de los que sigo recordando sus caritas y sus nombres y las fotografías del grupo siguen estando en mi dormitorio. Me gustaría saber como discurren sus vidas y las de sus madres, si ellas han comprendido que Dios Padre también es suyo y las quiere, y que su paso por esa Casa, Los Almendros, donde también se ora por ellas, haya sido motivo de esperanza y fortaleza. También le agradezco el haber conocido a un grupo de personas, muy entregadas en su trabajo con ellas, que me acogieron con cariño y de las que aprendí cosas muy interesantes, que me hubiera perdido de no haber esta allí.

Fue muy poco tiempo, pero tan precioso para mí que entra dentro del grupo de lo que realmente merece la pena vivir.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s