elisina

Es el espacio donde entre todos cumpliremos el sueño de mi madre, publicar sus escritos y salvaguardar sus memorias.

UN  AMIGO  INSOLITO

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Estamos en Caravaca. Hospedados en un hotel. Subo a la habitación. Las camas están juntas. Voy a separarlas por motivos personales y me encuentro a un lobo tumbado en el suelo, entre las dos camas. Me sorprendo y me asusto. Me mira con tranquilidad. Es un mutante – me digo en voz alta. Sus ojos son de persona que se oculta,  pero su sosiego me tranquiliza. Le pregunto, sin voz, con la mirada. Se incorpora y se me acerca, sumiso. Es precioso, francamente admirable. Le miro: ¿qué puedo hacer por ti?. Da vueltas a mi alrededor. Le comprendo: quiere salir. Yo me pregunto que pasaría si alguien lo viera. Habría pánico en el Hotel. La policía vendría para encadenarlo y llevárselo. O algún vigilante de seguridad sentiría que ha cumplido con su deber matándolo. Le consulto con la mirada. El se dirige despacio hacia la puerta. Me preocupa que Julián puede llegar en cualquier momento (yo me adelanté en subir a la habitación) y la armaría ¡con lo trágico que es!. Me fijo en que las cortinas tienen unos cordones que las abrazan. Me decido. Se lo quito a una de ellas y formo una improvisada correa. El me mira atento y se deja poner eso en el cuello. Salimos al pasillo. Caminamos despacio, muy juntos, como si fuéramos solo uno. Tratamos de pasar desapercibidos.¡Dios mío! ¡Que nadie se fije en nosotros! Pero alguien se fija al pasar por Recepción y se queda quieto, intrigado, asombrado, mirándonos como si solo él pudiera vernos. Seguimos andando. Dos o tres miradas se sorprenden al vernos. Deben pensar que es un perro muy extraño, pero no dicen nada y continúan  su camino más rápidos. El sigue a mi lado tranquilo . Confía en mi. Nos dirigimos a mi coche, que está aparcado a pocos metros de la entrada. Abro la puerta y él se mete como si lo hubiera hecho siempre. Pongo el motor en marcha y paso despacio por delante de la puerta del Hotel. Ya hay varias personas mirando intrigadas y comentando. Y convenciéndose unas a otras de que han visto lo que han visto. Continúo  por la Avenida para salir a la carretera principal. Recorro unos cincuenta km . y veo un desvío que se adentra por un camino entre árboles. Avanzo por él y al llegar a un pequeño claro me detengo. Nos miramos y pienso que él me sonríe. Le he comprendido y me lo agradece. Me bajo del coche y le abro la puerta. Sale despacio y camina unos pocos metros. Se para y se vuelve para mirarme. Luego sigue adelante y se pierde entre los matorrales. Pongo el coche en marcha y vuelvo al Hotel. Al llegar veo a Julián que está en el hall con un montón de revistas. Nos damos un beso y nos dirigimos al ascensor para subir al dormitorio a descansar.

 

 

 

 

 

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