elisina

Es el espacio donde entre todos cumpliremos el sueño de mi madre, publicar sus escritos y salvaguardar sus memorias.

CUANDO LA REALIDAD SE CONVIERTE EN SUEÑO, O VICEVERSA.

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Es de noche. Estoy dentro de una casa desconocida. Bueno, no tanto.

No me resulta del todo desconocida. Creo que ya he estado aquí, pero me sorprenden las cosas que veo. Camino por un largo pasillo del primer piso. Es ancho, techo muy alto, puertas grandes de madera antigua y al final un gran ventanal hundido en el fondo de una gruesa pared  de piedra. Hay varias puerta a ambos lados. Todas iguales, que no desdicen del conjunto viejo, pero cuidado. Algunas están entornadas. Me asomo a la primera habitación. Es espaciosa. El suelo está cubierto de camas, todas antiguas, pero no todas iguales. Hay niños acostados. Algunos aún no se han dormido y me saludan sonrientes. Les envío un beso y sigo. Desconcertada veo que todas las habitaciones abiertas tienen parecida distribución y sus inquilinos niños de 3 y 10 años aproximadamente. Las puertas cerradas no me atrevo a abrirlas. Bajo las escaleras quiero salir a la calle. La puerta es hermosa, tallada toda ella. La admiro. La abro, pero no salgo a la calle sino a un gran espacio, medio patio, medio campo, medio jardín… Y es de día. Grupos de niños jugando a distintos juegos. Parecen felices. Cada vez estoy más sorprendida y confusa. ¿Qué pinto yo aquí?, me pregunto. Suena una campana y los niños dejan sus juegos para entrar ordenadamente. Me pongo a un lado de la puerta para dejarlos pasar, me saludan y yo les sigo. Dentro es de noche. Los niños que estaban acostados bajan por la escalera vestidos y arreglados. Los del patio suben al piso de arriba. Abro la puerta y salgo de nuevo, cada vez más intrigada. Los nuevos niños comienzan sus juegos más o menos como los anteriores. Es de día. Me siento en las escaleras y me quedo dormida al calor del sol y arrullada por los cantos de los juegos. Cuando despierto sentada en las escaleras, es de noche, no hay niños en el patio, ni la casa es la misma. ¿Qué es esto? Quizás una premonición, pero ¿de qué?. Paseo a la luz de la luna largo rato recordando en mi interior lo vivido ¿o soñado?. Entro en la casa y me voy a la cama donde Jorge, mi marido, lleva rato durmiendo. Yo también quiero descansar ya que muy temprano saldremos de viaje a un lugar aún no visitado, donde hemos obtenido plaza de médicos los dos. Buenas noches.

Es de día. El lugar aún no visitado me resulta conocido. Un amplio jardín y parque para juegos, donde hay muchos niños. La casa- colegio es de construcción muy antigua, parece un palacete. Sale a recibirnos la directora y nos trata como si nos conociéramos de siempre. No le cuento nada a mi marido, pero estoy alucinada. Nos alojan en una habitación de la primera planta con dos grandes camas de madera tallada preciosas. Quisiera compartir con él  mi fascinación, pero no sé como hacerlo. Y seguramente tampoco me entendería. Me asomo a la ventana y veo armonía y paz, y me siento seducida por este lugar. Sueño y realidad se mezclan en mi interior,  pero no me altera lo más mínimo. Abro los brazos y respiro hondo. Me gusta este sueño-realidad..

 

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